

Después de la puesta de sol, volvemos en camello a un resort donde nos tienen preparada una cena y un baile con un grupo folclórico local (Marisol bailó un poco con una de las bailarinas). En el tiempo que estamos ahí conocimos a una pareja española, otra alemana y unas chicas irlandesas que viajaban solas, todos ellos super majetes.
A continuación, nos dan la posibilidad de dormir en el resort o volver en camello al desierto para dormir sobre una duna. Nosotros obviamente no lo dudamos: A la duna!! Nos cuesta como media hora en camello llegar, tras lo cual nuestros culetes están al rojo vivo (literal). Te plantan un colchón y unas sábanas en la duna, y te recuestas viendo las estrellas; la verdad que esa primera hora – hora y media, estás anonadado, y te das cuenta que pocas veces en tu vida vas a dormir en el desierto en esas condiciones… tras lo que te quedas frito. Pero a las 4-5 horas, hablo de las 2-3 de la mañana, te das cuenta que no estás sólo y que lo que parecía una rascada en la espalda de tu mujer, no es sino un escarabajo de los de la película de la Momia que está practicando trekking en tu espalda, y que parece estar haciendo señales a sus colegas en la arena (2 o tres más por ahí rondando) para que vengan por ese camino …. Arghhhh!!!!! El salto que doy es de Oro olímpico y me lo quito de un plumazo.

Tras este pequeño susto, me tapo con una manta que nos habían dado ya que hasta ese momento me había puesto sólo una sábana, y me la cierro a cal y canto como puedo (no se me vuelven a meter bichos, pero acabo durmiendo con un ojo abierto y otro cerrado). Marisol es bastante más lista y utiliza el saco sábana que nos compramos en Zaragoza, con lo cual duerme bastante bien, aunque también se percata de los escarabajos porque hacen un ruido bastante peculiar en la arena y pasan varias veces a lo largo de la noche cerca de nuestras cabezas.
Nos despertamos bastante pronto, con las sábanas empapadas en agua, por el efecto de la condensación que ocurre en el desierto y un poco de fresquillo. Vemos la salida del sol aunque para nuestra sorpresa está algo nublado; aún así la vista que tienes es preciosa y merece la pena verse.
Bueno, es tiempo de volver y continuar nuestro camino… la vuelta como no en camello, y nuestros glúteos odiándonos para el resto de la semana. La experiencia es sensacional por no decir irrepetible y por supuesto la volveríamos a hacer!! (con un saco - sábana y unos cojines en el culete mejor que mejor jejeje)
Traeme un escarabajo de esos...madre que majos!!! Abrazo a los dos, campeones!!
ResponderEliminarLulo, ¿¿¿¿Y tú dónde vas sin saco-sábana????
ResponderEliminar¡¡¡¡ Si es que "paizes" de Zaragoza ...¡¡¡¡
¿¿¿De dónde lo has sacado a este, Marisol ????
¡¡¡Con lo que hemos cuidado esos culetes de p
ResponderEliminarequeños, y nos los vais a estropear¡¡¡
¿No teneis repelente de insectos?en ese maravilloso botiquin de guerra?
¡¡¡¡Cuidaros¡¡¡¡¡
¡¡Quiero un viaje como este¡¡
ResponderEliminar¡podriais dedicaros a organizar ¨Aventuras¨¡Os sigo desde el 1º dia.
Chao