domingo, 29 de noviembre de 2009

Dos meses de viaje

Ya han pasado dos meses desde que iniciamos nuestra aventura de dar la vuelta al mundo. Si tuviéramos que describir muy brevemente como nos sentimos, lo primero que diríamos es que han pasado volando. Nos gusta la sensación de libertad que te da el no saber en qué día estás (un día en el retiro de yoga estuvimos como 15 minutos entre varias personas, para intentar saber qué día de la semana era y hasta que no nos trajeron un calendario no salimos de dudas).

Hoy en día gracias a internet, aún en los sitios más remotos, puedes estar conectado con tu familia y amigos. Es genial poder estar en contacto con la gente a la que quieres tan frecuentemente incluso estando tan lejos. En nuestros primeros viajes, cuando los móviles no se estilaban tanto ni había cobertura en tantos sitios, tenías que conjugar el encontrar una cabina para llamar, llevar monedas sueltas y que la hora en España fuera razonable para llamar por teléfono. Todo esto hacía que pasaran muchos días sin comunicación alguna, con la consecuente preocupación por falta de noticas por ambas partes. En este viaje nos hemos conectado a internet varias veces por semana, tenemos skype en el ordenador y llevamos el móvil con nosotros, sobre todo para los sms. Cada vez que hablamos con alguien o recibimos mensaje de algún amigo o familia nos hace muy felices y nos da la sensación de estar mucho más cerca de lo que estamos.

Aunque los días vuelan, nos parece increíble que ya llevemos dos meses lejos de casa y es que, cuando echamos la vista atrás, los primeros días del viaje nos parecen muy lejanos, como si hubiera pasado una eternidad desde entonces. Hace poco nos acordábamos de cuando llegamos a la India y cogimos el primer tren a Varanasi… qué extraño nos parecía el país y en cierta manera qué hostil por la cantidad de gente, la suciedad, la pobreza tan evidente. Cuando salimos del primer tren, dimos gracias que un guía había venido a buscarnos al mismo vagón con un cartel con nuestro nombre (por la sensación de agobio con que te encuentras). Ahora todo eso queda muy lejano y las estaciones de tren son casi como nuestra casa (después de coger 7 trenes pasar más de 100 horas en ellos, nos movemos como pez en el agua).

De los dos países que hemos visitado:

1) India es un país tan diverso, tan rico culturalmente y tan distinto a Occidente que cuando menos es interesante conocerlo. Como dice mucha gente, no deja indiferente a nadie, y hay comentarios para todos los gustos siendo Delhi, Mumbai y la zona de Rajasthan los destinos que más comentarios dispares generan. De lo que hemos visto, nos quedamos con:
a. el paseo en barca por el Ganges en Varanasi
b. el Taja Mahal en Agra
c. los templos de Ranakpur, la vista en el lago Pichola de Udaipur, la ciudad de Jaisalmer y el fuerte de Jodhpur, todo ello en Rajhastan
d. los restos de templos y palacios en el paisaje único de Hampi
e. y por supuesto, la experiencia tan fantástica que tuvimos con la Fundación Vicente Ferrer en Anantapur.

Para volver en un futuro, nos hemos dejado algún sitio de los que generan comentarios unánimes por su belleza, pero que no hemos tenido tiempo de ver. Estos son, el estado de Kerala en el Sur y Ladahk y Sikkim en la zona de los Himalayas.

2) Nepal nos encantó desde el principio. Resulta espectacular la llegada en avión y contemplar la cordillera de los Himalayas (por cierto, si alguien piensa en ir, hay que coger asiento izquierdo en la llegada al país y derecho en la salida para ver la cordillera). Sin duda, para los amantes de la montaña este es su paraíso en la tierra, por la cantidad de actividades que se pueden hacer como trekking, raftings, paragliding…. Aquí, como en India, también nos hemos dejado cosas para ver, y por ello nos gustaría volver en un futuro y hacer alguno de los trekkings más famosos que hay como el de la vuelta a los Anapurnas hasta Jhonson, el del glaciar de Gyoko, el de Langtang o el de Mustang.

Hay mucha gente que en los ocho meses que estamos viajando nosotros, los dedica sólo a la India o a 2-3 países como mucho. Nosotros aunque no lleguemos a profundizar tanto, nos encanta el cambiar de país cada cierto tiempo porque es cómo planificar unas nuevas vacaciones de nuevo. Ahora que vamos camino de China con nuestra guía Lonely Planet recién comprada, estamos como niños con zapatos nuevos. Vamos leyendo las distintas regiones que hay, qué hay de interesante en cada una de ellas y a partir de ahí diseñaremos nuestros 15 días sobre la marcha y con mucha flexibilidad.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Trenes en la India

NOTA: debido a las trabas que hay en China para acceder a determinadas paginas webs y blogs, no hemos podido subir imágenes al blog aunque las pondremos mas adelante.

Una de las formas más típicas de moverse por la india es en tren, ya que tienen bastante frecuencia y cubren casi todo el país (excepto zonas remotas de la montaña). Para reservar plaza se puede hacer vía online a través de http://www.irctc.co.in/ y se puede buscar todas las conexiones de trenes en http://www.indianrailways.gov.in/. También se puede hacer a través de agencias, aunque previo pago de una comisión. La mejor opción de todas, si ya se está en la India es ir a las estaciones grandes de trenes que tienen oficina para turistas, ya que no cobran comisión y lo mejor de todo, siempre tienen billetes. Esto es muy importante, porque por muchos vagones que tengan los trenes, siempre van llenos. Por ejemplo, para el tren Delhi-Anantapur, llevábamos dos semanas mirándolo en internet y siempre estábamos en lista de espera, en las agencias tampoco tenían plazas y cuando fuimos a la estación de New Delhi nos dieron billetes para ese mismo día.

Después de pasar un montón de horas viajando en tren por la India, hemos probado casi todas las clases. Todas menos la clase sin reserva, que no nos hemos atrevido ni para trayectos cortos!. En esta clase no tienes asiento reservado y se puede subir tanta gente como quepa (en asientos y suelo). Los asientos son corridos y de madera. Según las guías no debías cogerlo a no ser te gustaran las experiencias duras o que fueras inusualmente pobre, porque eso sí, son prácticamente gratis.

En general, hay primera, segunda y tercera en dos tipos de clases, sleeper y aire acondicionado (ac). En primera hay dos literas, en segunda cuatro y en tercera seis (más dos en el pasillo tanto en segunda como en tercera). Estas tres opciones se pueden encontrar en sleeper class o en ac. La diferencia entre una segunda o tercera en ac respecto a sleeper es que tienes cortinas, te dan sábanas y mantas, tienen obviamente aire acondicionado y las ventanas están cerradas (importante para que no suban pequeños animalillos o te toquen mientras duermes en las estaciones). Todo esto viene a un precio casi diez veces mayor, aunque para un trayecto de 12 horas sería entre pagar 12€ por ac o 2€ por sleeper. Por cierto es difícil encontrar trenes con vagones con asientos y con cafetería, o por lo menos nosotros no hemos encontrado ninguno.

Dentro del tren hay mucha vidilla, la gente sube y baja, hay vendedores pasando todo el rato con té, café, bebidas y todo tipo de comidas, familias enteras de tertulia, movimiento de gente de un lado para otro. Si quieres dormir fuera de horas es algo complicado pero por lo menos de 11pm a 6am se respeta algo de silencio y se apagan todas las luces (claro eso si no tienes la suerte de que tus compis de vagón lleguen o se apeen a esas horas).

Todos los trenes que hemos visto son larguísimos, como mínimo 20 vagones. Esto supone que cuando para en una estación unos minutos, tengas claro dónde está tu vagón, pero generalmente no es problema porque o bien electrónicamente o en algún papel en la estación te indica siempre donde está el tuyo. Luego en la puerta de cada uno hay un papel impreso con los nombres de todos lo que van en el vagón y el asiento correspondiente. Una organización increíble dado el gran número de trenes que recorren la India cada día.

Todos los trenes que hemos cogido han llegado sorprendentemente en hora ya que nos habían asustado con historias de hasta 24 horas de retraso y 4-5 horas como norma. Es verdad que para llegar al destino ya no lo son tanto ya que en trayectos largos muchas veces les toca esperar a que pase algún otro tren con el que comparten vía y al final llegas 1-2 horas más tarde de lo previsto.

El equipaje para subir al tren es mejor que sea cuanto más pequeño mejor porque no hay mucho espacio para dejarlo. Se puede dejar debajo de la litera pero hay que contar que el de los demás también irá ahí, y que tampoco es muy alta. Por otra parte, en general las guías recomiendan usar una cadena y candarlo. La verdad que a nosotros no nos ha parecido muy peligroso, pero por si acaso, si que pusimos los objetos de más valor en una mochila pequeña al lado nuestro.

La comida en el tren es muy barata, lo mismo que en las estaciones. El té vale 4 o 5 rupias (7centimos). El desayuno de bocata de tortilla 20Rps (26 centimos) y un tali (arroz con vegetales y pan indio) unas 30 Rps (40 centimos). Eso sí, las hay mejores y peores. Nosotros nos solíamos subir algún sándwich, patatas… aunque de tantas veces que pasan con comida siempre acabábamos pillando algo (las samosas del trayecto Mumbai a Delhi fueron especialmente buenas)

En las ciudades grandes hay varias estaciones de tren, con lo cual hay que fijarse muy bien de cuál sale el tuyo. En general en las ciudades grandes son demasiado caóticas y llenas de gente, con infinitos andenes y hay que llegar con algo de antelación para conseguir entender dónde está tu tren. Como es lógico, en los pueblos es mucho más manejable con sólo dos andenes y generalmente mucho más limpias e higiénicas. Por cierto, en nuestro camino al sur de la India desde Delhi, más o menos a mitad de camino notamos una diferencia considerable en las estaciones. Al principio había mucha gente durmiendo en el suelo, mucha suciedad y un olor muy fuerte y de repente a partir de una determinada estación, empezaron a ser bastante limpias, la gente sentada normalmente, sin olores extraños… no sabemos si fue real o es que ya llevábamos muchas horas metidos en el tren.

En fin, el tren es una buena forma de moverte por la India, muy barata, sobre todo en según qué clases, pero que hay que echarle tiempo. El trayecto más corto que hemos hecho ha sido de unas 10 horas y el más largo 35 horas. Creemos que ese es el límite porque si nos dicen que tenemos que estar dos horas más habríamos lanzado una bomba ninja en la primera estación que hubiéramos pillado!!!

jueves, 19 de noviembre de 2009

Vacaciones en Goa

La verdad es que incluimos Goa en nuestro recorrido porque nos pillaba de paso entre Hampi y Mumbai. Lo que habíamos leído no lo ponía demasiado bien y la gente tampoco hablaba maravillas pero pensamos que 4 días de playita no podían sentar mal a nadie. Ahora que estamos camino de Mumbai, nos alegramos bastante de la elección porque después de tanto ver cosas, relajarte en una playita y comer pescado fresco en una terracita junto al mar no es tan mal plan.
Goa fue colonia portuguesa hasta 1961 y eso se nota en toda la región, sobre todo en las casas que son muy distintas a las del resto de India y en que aprox. un 30% de la población son cristianos y de ahí la gran cantidad de iglesias que hay. Goa fue primero paraíso hippy en los años 60 y 70 para luego poco a poco convertirse en las playas elegidas por las vacaciones de los pudientes de la India y de muchos de los países del Este que encuentran aquí una temperatura perfecta a precios muy baratos.

Lo bueno de Goa es que ofrece playas para todos los gustos y si encuentras la que va con el tuyo, Goa se convierte en un destino perfecto. Las hay muy tranquilas, con mucha marcha y para familias y turismo local. La temperatura ahora en Noviembre era 30º durante el día y 28 por la noche. La temperatura del agua como la del Mediterráneo en verano y un paisaje tropical con abundante vegetación. En las terracitas de la playa sirven pescado recién traído a precios simbólicos y la cerveza es la más barata de toda la India.
Dicho esto, nosotros creemos que es genial como parada de relax si pilla más o menos de paso pero que si lo que se busca son unas vacaciones de sólo playa, las hay mejores en otros sitios. Sobre todo porque aquí el agua, aunque a muy buena temperatura, no está del todo limpia en algunos sitios y además está muy movida con lo cual estás nadando como si estuvieras en el Ganges, imposible ver a un cm bajo el agua. Tampoco hay mucha opción de hacer deportes acuáticos ni de snorkell en corales o buceo.

Nosotros hemos estado en 3 playas seguidas una después de otra al norte de Goa ; 3 noches en Mandrem, que es muy tranquila, sólo tiene unas pocas cabañas y restaurantes y puedes estar tranquilamente en la arena sin gente a tu alrededor y sin vendedores merodeando. Arambol que todavía conserva un aire bastante hippy y que tiene muchas tienditas, alojamientos y restaurantes. Ahí pasamos la última noche y la verdad que si se quiere un sitio animado sin estar masificado, este es un buen sitio. Por último fuimos andando a la siguiente playa “Sweet Lake”, tipo cala, paisaje perfecto y con un laguito interior con aguas termales. Esta es la penúltima playa al norte de Goa.

Los atardeceres en Goa son preciosos y hacer yoga con tu música favorita en playas casi desiertas de arena fina, blanca y completamente lisa es una experiencia genial. Después de esto, decidimos que teníamos que incluir mucha más playa en nuestros planes, algo así como una semana de ver cosas y otra de relax en la playa con un poquito de buceo, un poquito de yoga y un poquito de pescadito fresco!!!! Creemos que puede ser una buena combinación!


sábado, 14 de noviembre de 2009

Hampi, ruinas de un imperio en un paisaje único.

Llegamos primeramente a Hospet después de 5 horas en tren desde Anantapur. La distancia era corta pero entre que salimos a las 3 de la mañana, junto con que dormimos en tercera sleeper class con gente que bajaba y subía del tren cada 10 minutos más gran parte del ejército de la India durmiendo con los fusiles en sus literas, digamos que no dormimos mucho.

Tras coger un rickshaw en la estación de tren, llegamos a Hampi que se encuentra a unos 13 km y más concretamente a Viru , un pueblecito que está al otro lado del rio con mucho más encanto, para buscar alojamiento. La única posibilidad para cruzar el rio es una barquita que va y viene constantemente entre las 7 de la mañana y las 6 de la tarde. Una vez encontramos un alojamiento, nos instalamos en nuestra cabañita, muy chula y con una hamaca en el porche delante de unos arrozales; nos costó 450Rs (6 €) de lo más caro que se encuentra por aquí, pero sus vistas nos conquistaron.


Entre que decidíamos si salir a ver cosas o dormir un rato, el tiempo nos ayudó con la decisión, ya que empezó a llover a cántaros, así que nos fuimos a dormir. Estuvo lloviendo durante todo el día, con lo que no nos quedó más remedio que “disfrutar” de nuestra cabañita y hay que reconocer que nos vino fenomenal para descansar!

Al día siguiente decidimos que lloviera o no, íbamos a cruzar de nuevo el rio y visitaríamos Hampi ya que por lo que nos habían contado es muy interesante y no nos lo queríamos perder. Por suerte, aunque estuvo amenazando todo el día el tiempo nos dio una tregua y nos dejo hacer la visita tranquilamente, sin el calor sofocante que debe hacer aquí normalmente.

Hampi , antiguamente Vijayanagar, fue una de las ciudades más poderosas de su tiempo y capital de un Imperio desde el siglo XIV hasta el XVI, cuando fue conquistada por los musulmanes y la destrozaron casi por completo. En una superficie de aproximadamente 20 km cuadrados, se encuentran restos de templos, monolitos, bazares y ciudadelas, algunos de ellos muy bien conservados como el templo de Vitthala (conocido por el carro de piedra que alberga), el Lotus Mahal o los establos de los elefantes. También hay figuras gigantes hechas de una sola piedra como la de Gnesha y la de Narasimha.















Lo más espectacular no son ya los monumentos que se ven sino el paisaje en el que están situados, ya que está rodeado de montañitas llenas de rocas gigantes sueltas, con todo tipo de formas y muchas veces en equilibrio unas con otras. Además está el rio, también rodeado de este tipo de rocas y de fondo palmeras y plataneras dándole un aire tropical. El conjunto en si es muy relajante y muy atractivo a la vista.


Nos habíamos encontrado mucha gente que ha venido repetidamente a Hampi o que cuando viene se queda mucho más de lo previsto. Lo cierto es que es comprensible porque tiene un aire muy chill out y múltiples opciones para pasear, ir en bici o relajarse en una de las terracitas de los múltiples restaurantes de Hampi y Viru.

martes, 10 de noviembre de 2009

White Tiger, una perspectiva diferente de la India


En el tiempo que llevamos en la India nos hemos encontrado gente que nos han recomendado leer un libro bastante famoso aunque algo polémico que se llama White Tiger, el cual refleja las dificultades con las que se encuentran las clases más bajas para progresar en el escalafón social.

De una forma bastante irónica pero muy entretenida se narra la historia de Balran, un joven de un pueblo que pertenece a una de las castas más bajas y que entra a trabajar para una familia rica local como chofer de uno de los hijos.

A lo largo del libro va describiendo las dificultades que se encuentra el joven para poder prosperar así como la toma de decisiones que tiene que hacer, algunas realmente duras, para progresar, en una sociedad en la que se describen dos estratos, los que están en “el reverso tenebroso” (los pobres) y los que se encuentran en “el lado de la luz” (la clase rica).

Son muy interesantes las cuñas que va metiendo el autor para explicar diversos temas como el funcionamiento del sistema de castas, la tremenda influencia que ejercen las familias en las personas, la forma de hacer negocios en los estratos más altos o la curiosa teoría del hen cage (cajón de gallinas). Esto último en clara alusión a las cajas llenas de gallinas que hay en Jama Masjid en Old Delhi.

Resumiendo, un buen libro, entretenido y que permite a uno descubrir una India algo distinta a la que te enseñan en la Lonely Planet.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Anantapur: La India de la Esperanza

Hemos pasado cuatro días en la Fundación Vicente Ferrer y además de que nos han tratado maravillosamente hemos visto una India que nos ha encantado, nos ha llenado de alegría, nos ha emocionado y realmente nos ha tocado el corazoncito.


La Fundación Vicente Ferrer lleva más de cuarenta años en la India ayudando a los más necesitados. Vicente Ferrer fue un visionario, un hombre de los que en cada generación nacen muy poquitos como él y que han nacido para mejorar el mundo y para que su trabajo perdure con el tiempo. Desde hace unos pocos meses ya no está con nosotros pero la labor que hizo y la fundación que creó son imparables. Su mujer Anna con parte de la familia y un equipo de más de dos mil personas trabajan para que todo esto funcione y cada vez sean capaces de llegar a más personas necesitadas. El engranaje funciona increíblemente y la gestión es tan profesional que posiblemente ni las mayores multinacionales tengan este nivel de excelencia.

Los proyectos en los que trabajan son muchísimos y aunque comiencen otros nuevos siempre le dan una continuidad a todo lo que empiezan. Nosotros visitamos un hospital general, uno especializado en VIH, un centro de planificación familiar, un centro para niños discapacitados (donde por cierto estaban haciendo un festival donde competían haciendo dibujos, figuras… y es impresionante de lo que son capaces), un proyecto de microcréditos a mujeres, una escuela puente para niños que tienen que abandonar la escuela, una escuela de apoyo extraescolar… y esto es una parte mínima de todo lo que aquí la fundación ha hecho, ya que llega a más de dos mil pueblos proporcionándoles educación, sanidad, viviendas y sobre todo desarrollando a los más necesitados, a las castas más bajas, a los niños y a las mujeres.












La guinda del pastel de nuestra visita ha sido la visita a nuestra niña apadrinada. Era algo que teníamos muchas ganas desde hace tiempo y cuando el momento se acercaba la verdad que teníamos un poquito de nervios. Por la mañana nos llevaron en uno de los jeeps al pueblo que estaba a unos 40km; previamente paramos en Anantapur para comprarles unos regalos para la familia: Sari para la madre, falda y blusa para nuestra niña (que ya tiene doce años), una camisa y un longui para el padre (tela que se enrollan a modo de pantalón los hombres) y para el hermano mayor un bate de criket con unas pelotas, ya que aquí les encanta jugar. Teníamos un poquito de miedo de que no les gustaran porque aquí los gustos en ropa son tan distintos a los occidentales que la elección la verdad que ha sido complicada.

Cuando hemos llegado nos estaban esperando con unos collares enormes de flores y una serie de obsequios para comer y beber. Hemos tenido la suerte de poder pasar con ellos más de una hora hablando sobre nosotros y sobre ellos y la verdad que ha sido una experiencia genial. Nuestra niña es muy buena estudiando y quiere hacer medicina, así que nos sentíamos muy orgullosos de sus buenas notas. Ellos también estaban muy interesados en nosotros y en nuestras familias así que gracias a un traductor nos hemos podido poner al día. La verdad que ahora cada vez que recibamos noticias suyas a través de las cartas, correremos a leerla palabra por palabra para saber qué tal se encuentran y nos los imaginaremos en su pequeña casita pero con las caras sonrientes y de amabilidad con las que nos han recibido.



Después de todo lo que hemos visto queríamos titularlo la India de la esperanza porque a pesar de que Anantapur era una de las zonas más pobres de toda la India (son fundamentalmente agricultores pero sólo tres cuatro meses al año tienen cultivos debido al clima desértico que tienen), cuando estás aquí no lo sientes así. La Fundación ha conseguido desarrollar mucho la zona a través de mucha inversión pero también cambiando la mentalidad de la gente y las costumbres más arraigadas, que posiblemente sea lo más difícil de conseguir. Ahora los niños van a la escuela y muchos de ellos llegan a médicos e ingenieros partiendo de padres analfabetos, las familias ahora son de 2 o 3 niños máximo, las personas enfermas pueden recibir un tratamiento, incluidas las de sida, los minusválidos no son abandonados por sus familias y se integran en la sociedad, las mujeres llevan dinero a casa y crean sus propias empresas, el campo produce más gracias a multicultivos, árboles frutales y regadío por goteo…



En definitiva una India que aunque sigue siendo pobre (viven en casitas muy pequeñitas, de unos 20 metros cuadrados con dos habitaciones, en una la cocina y despensa y en otra duermen todos en el suelo, sin muebles, sin agua corriente y sin baño) tienen un futuro muy prometedor y donde la siguiente generación seguro tendrá una vida con mejores condiciones que la que tuvieron sus padres.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Trekking por los Annapurnas!!


Acabamos de volver de nuestro mini trekking por los Annapurnas. Decimos “mini” porque han sido sólo 6 días respecto a los más típicos por esta zona que son (1) el ABC (Annapurna Base Camp) y (2) la vuelta completa a los Annapurnas, aunque con la de escaleras que hemos subido y bajado, no tenemos la sensación de que haya sido un trekking suave ni mucho menos!

Nos ha dado un poco de penita no hacer alguno de los Annapurnas, pero como no teníamos ni la ropa ni el calzado adecuado (además de sacos) para el frio polar que hace a partir de 4mil metros, decidimos no aventurarnos y dejarlo para más adelante, ya que a Nepal nos gustaría volver en un futuro!

Nosotros hemos hecho el trekking de Gorepani a Gandruck pero con ampliación para llegar hasta unos hot springs (aguas calientes al lado del rio) que hay en Jinu. El recorrido es genial y cada día es distinto. Hemos pasado por bosques tipo jungla, puentes colgantes, cascadas, pueblos que tienen la carretera más cercana a varios días andando, y todo esto amenizado con vistas a los Himalayas. Las dos vistas más chulas se ven desde Poon Hill, al lado de Gorepani, desde donde se tienen vistas 360º desde 3200m de altitud y en el camino de Gorepani a Tadopani donde se ven si cabe todavía más cerca. Hemos visto varios picos: el Annapurna South, los Annapurnas I,II y IV, el Machapuchare o también conocido como cola de pez (este desde varios lados) y el Daulaguiri, éste último el más alto de la zona con 8167 metros.

Nos ha llamado la atención lo dura que es la vida aquí en las montañas; los pueblos que ya están a más de 2000 metros distan mucho entre unos y otros, no hay carreteras que los unan, y para poder ir a ciudades como Pokhara, necesitan varios días andando. Pero por otro lado, maravillas de la globalización, en todos encuentras coca colas, patatas fritas, tabaco, barritas de chocolate, etc… ¿Cómo consiguen esto? Con otra maravilla de la naturaleza: los porteadores nepalíes, hombres que llevan cargados pesos enormes ayudándose únicamente de su frente. Estos porteadores también son los que suben las mochilas de la gente que los contrata (suelen llevar 2-3 mochilones cada uno de ellos).



Nosotros hemos ido por nuestra cuenta sin guía ni porteador. La verdad que no llevábamos mucho peso y lo podíamos cargar nosotros y la ruta está además de clara, bastante transitada con lo que tampoco vimos la necesidad. Nos imaginamos que para trekkings más largos o cuando tienes que subir a más altura la ayuda de esta gente (sobre todo porteadores) posiblemente lo haga mucho más llevadero.

Como resumen de nuestra experiencia, decir que hacer trekking en Nepal, además de barato (ojo al dato, porque los alojamientos por día son menos de 1 €) es reconfortante para los sentidos (estás en plena naturaleza, viendo casi en todo momento las montañas y picos más altos del mundo) y te permite conocer a gente de muchos países con los cuales pasas veladas muy agradables al final de cada día, con un hot lemon tea o una tazita de chocolate caliente al lado de una caldera calentita.

jueves, 22 de octubre de 2009

Yoga y Diwali

Acabamos de finalizar nuestro pequeño curso de Yoga en Pokhara, en un sitio idílico enfrente del lago Phewa, una experiencia realmente sensacional para nuestro cuerpo y mente.




Vamos a explicar la rutina que hemos seguido estos días, que aunque parece un poco durilla, se nos ha hecho bastante entretenida:


1. Nos levantábamos a las 5:45 y dedicábamos la primera hora a practicar meditación (tras realizar estiramientos, estábamos entre 30-40 minutos con la postura de flor de loto sentado y repitiendo varios mantras como “soujan” o “ommm”). Marisol aguantó el primer día, el resto se la saltó tan ricamente.

2. A las 6:45 nos íbamos a dar un pequeño paseo de 45 minutos por los alrededores, para estirar las piernas.

3. A las 7:30, tras regresar del paseo, tomábamos un té (y eso que a mí no me gustaba nada antes) y pasábamos a la siguiente actividad: limpieza de narices, literal. ¿En qué consiste? Muy sencillo: primero te colocas el extremo de una regadera que contiene agua caliente con sal en un orificio de la nariz al tiempo que vacías el contenido, que va saliendo por el otro orificio de la nariz (hay que tener la cabeza ladeada y hacia adelante, con la boca abierta, para evitar tragar el agua). Luego se hace lo mismo por el otro orificio. Esta técnica es muy saludable y sirve para resfriados o curar alergias al polen, entre otros.




4. A las 8:00 practicábamos yoga durante una hora, bastante intensa y de la que salíamos exhaustos y con un hambre voraz.

5. A las 9:00 teníamos desayuno y seguido a las 9:30/9:45 podíamos elegir baños de barro o sauna (cogimos ambos, varios días, y la verdad que te quedas como nuevo).

6. A las 12:00 vuelve a haber meditación hasta la 13:00, que es la comida y tras la cual hay tiempo libre hasta las 16:00 (la hora del café).

7. A las 16:30/16:45 teníamos cantos (aunque estuvimos dos días, luego nos pareció un poco coñazo y pasamos olímpicamente). Uno de ellos era tan sencillo como “Jai Mata Kali, Jai Mata Durguei, Kali Durguei nayu nama” (ni papa de lo que significa)

8. A las 17:30 volvíamos a tener yoga, si cabe más intenso que el de por la mañana, para después pasar a cenar a las 19:00 y estar un rato de charla.


Ni que decir tiene que a las 21:00 estábamos tod@s en la cama, durmiendo para volver a empezar la rutina al día siguiente.


El ambiente ha sido superchulo, porque hemos coincidido con mucha gente de distintos países y que curiosamente todos teníamos en común que estábamos viajando durante varios meses (algunos hasta dos años!!). Además hemos tenido mucha suerte porque hemos vivido el Diwali que es una fiesta tipo Navidad (su significado es Fiesta de la Luz, porque coincide con la luna nueva). Con este motivo, la gente adorna las casas con dibujos y velas, hemos tenido comidas especiales y grupos de gente que nos han venido a cantar y bailar a la escuela.



Finalizado el curso de yoga nos disponemos a empezar nuestro siguiente desafío: trekking por los Anapurnas!!

domingo, 18 de octubre de 2009

Llegamos a Nepal: Kathmandu y Pokhara

Dejamos la India y volamos a Nepal, concretamente a su capital Kathmandu. Nuestro hotelito, Ganesh Himal Hotel, se encuentra en el barrio de Thamel y podemos destacar que además de céntrico tiene mucho encanto y es bastante asequible de precio (entorno a unos 20 USD).

El barrio de Thamel se caracteriza porque está lleno de restaurantes, agencias de viajes que te organizan todo tipo de viajes, tiendas locales que te venden imitaciones de distintas marcas de prendas de montaña (North Face, Mammut…); tiene como inconveniente que por sus calles circulan un montón de coches, bicis y motos que hacen que andar por ellas sea una aventura, además de que la polución resulta más que considerable, molesta en algunos momentos. De cualquier forma, lo encontramos mucho más organizado y limpio en comparación con la India.



En Nepal coincidimos durante los 4 primeros días con nuestros amigos Judit y Dani de Huesca; los primeros dos días hacemos algo de turismo en la capital, visitando lugares bastante emblemáticos como son las Estupas de Swayambhunath y la de Boudha (ésta última la más grande de Nepal) y visitando más en profundidad el barrio de Thamel para hacer alguna comprita. Aprovechamos para contratar un jeep que nos lleve a Pochara (al norte) y tras regatear un poco, aquí como en la India se hace inevitable, conseguimos un precio razonable para el trayecto que es de unas 6-7 horas.


El viaje a Pokhara el tercer día es muy chulo, aunque la salida de Kathmandu es un pequeño infierno porque para un trayecto de unos 50 km estamos como 2 horas!! A lo largo del trayecto vas viendo paisajes de montaña realmente preciosos, con puentes colgantes, muchísima vegetación, pequeñas cascadas (alguna de las cuales llegamos a subir con algún que otro apuro), ríos con rápidos donde agencias locales llevan a grupos a practicar rafting … y por fin, conforme nos acercamos a Pokhara, empezamos a vislumbrar picos con nieve, entre ellos el Annapurna y el Machhapuchhare (ambos de más de 6000 m, aunque la sensación de altitud que te dan no es tanta, puesto que están bastante lejos).


Nuestro hotel, Grand Holiday Hotel, está pegado al Lago Phewa, y tenemos vista a las montañas, algo que es esencial aquí (tenemos una ventana gigante, y todo por 14 €!!). Resulta espectacular ver el amanecer sobre los picos, como el sol va iluminando la parte más alta, adquiriendo un tono rosado, para luego quedarse de un blanco perfecto. Cuando mejor se ven las montañas y picos es en la franja horaria de 6:00 hasta las 9:30 de la mañana, porque luego, se suelen cubrir de nubes y es imposible verlos enteros.





En Pokhara a lo largo del día 4 aprovechamos para hacer un pequeño trekking a la Estupa de la Paz, erguida en lo alto del lago que está pegado a la ciudad y con unas vistas fantásticas. Nos acabamos despidiendo esa noche con una cena en un restaurante local (siendo los únicos extranjeros en la calle cuando terminamos y eso que son sólo las 11 de la noche) y nos mentalizamos para nuestra siguiente semana de Yoga (Ommmmmmmm)



viernes, 16 de octubre de 2009

Bikaner, Mandawa y Delhi. Fin primera parte India

Empezaremos diciendo que de Bikaner no vimos casi nada, si acaso el fuerte de la ciudad por fuera aunque ya llegando al hotel. La cuestión es que estábamos un poquillo cansados y teníamos que elegir entre dar una vuelta por la ciudad o irnos a un pueblo que se llama Deshnok (a unos 30 km de Bikaner) para ver el Templo de las Ratas, algo que nos resultaba llamativo, por lo menos cuando lo lees en las guías.


Para entrar en este templo hay que ir un poquillo mentalizado porque desde el mismo momento que pasas el umbral de la entrada, empiezas a ver ratas a punta pala, por el suelo, tejados, barandillas, estatuas, por encima de los pies de la gente (que están como si nada)… cuentan que en el templo hay una rata blanca que si la ves tendrás suerte y tus deseos se verán cumplidos. La verdad es que para Marisol ya fue una suerte inmensa salir del templo en un tiempo record sin ser atropellada por ninguna rata!!

De Bikaner fuimos a Mandawa, ciudad que alberga una gran cantidad de Havelis, y de hecho nuestro alojamiento fue una Haveli que habían reformado, con habitaciones superchulas y la verdad muy acogedor. Tuvimos la suerte que un chico local que se nos enganchó nada más aterrizar, nos enseñara el pueblo y gran parte de las casas que hay, entrando en algunas habitadas por gente, aunque lo que nos dejó un poquillo más fríos es que la gente no se preocupara de cuidarlas, teniendo un aspecto bastante descuidado.


Mandawa es un estilo Jaisalmer o Pushkar, ciudades pequeñas que te las puedes recorrer a pie y en las cuales no tienes los agobios de la gente y coches rodeándote en todo momento. Aprovechamos nuestra estancia para hacer un par de llamadas a las familias a través de locales con el distintivo STD ISD, en los cuales las llamadas son realmente baratas (algo para recordar si se quiere venir a la India).

Finalmente, y tras casi 8 horas de viaje, volvimos a Delhi, nuestro punto de partida, algo cansados pero satisfechos de haber podido tocar algunos de los destinos más significativos en la India y con las ganas de volar a nuestro siguiente destino: NEPAL.


domingo, 11 de octubre de 2009

Por el Desierto del Thar: camellos, dunas y escarabajos

Desde Jaisalmer nos hemos ido a un pueblo que se llama Khouri, a sólo 50 km de Pakistán; de hecho, la carretera se encuentra con militares un poquillo más adelante y te ponen infinitas trabas para evitar que pases al otro país.

Khouri tiene una atracción principal, que son las rutas en camello en plan excursión por las dunas del desierto del Thar, un desierto extremadamente árido y donde el día a día es muy duro: a modo de ejemplo, muchas casas por no decir todas, carecen de agua y las personas que viven deben andar cientos de metros y algún que otro kilómetro hasta pozos naturales para conseguirla y llevarla a sus casas en cuencos en la cabeza.

La experiencia del camello es bastante divertida, aunque a nuestros traseros no creo que les apetezca volver a repetirla en al menos unos cuantos meses, porque han acabado bastante doloridos. La excursión consiste en llevarte durante 3 horas de un lado a otro enseñándote la fauna autóctona (hemos podido ver antílopes), las casas de la gente, los pozos naturales y el entorno en general. Al final, terminas en una duna viendo la puesta de sol, con otros grupos de gente que también han ido en camello, siendo éste uno de los momentos en los que piensas: “qué tranquilidad se respira y qué espectáculo tan relajante… si tuviera una cervecita a mano“. Para nuestra sorpresa, aparece de la nada un chaval con bebida y tras regatear con él por una cerveza de 660 ml (tiene pequeñas pero pujamos por la Kingfisher que es la más grande) nos quedamos otra media hora con la cerveza y pensamos: “ahora sí… esto es vida!!”

Después de la puesta de sol, volvemos en camello a un resort donde nos tienen preparada una cena y un baile con un grupo folclórico local (Marisol bailó un poco con una de las bailarinas). En el tiempo que estamos ahí conocimos a una pareja española, otra alemana y unas chicas irlandesas que viajaban solas, todos ellos super majetes.

A continuación, nos dan la posibilidad de dormir en el resort o volver en camello al desierto para dormir sobre una duna. Nosotros obviamente no lo dudamos: A la duna!! Nos cuesta como media hora en camello llegar, tras lo cual nuestros culetes están al rojo vivo (literal). Te plantan un colchón y unas sábanas en la duna, y te recuestas viendo las estrellas; la verdad que esa primera hora – hora y media, estás anonadado, y te das cuenta que pocas veces en tu vida vas a dormir en el desierto en esas condiciones… tras lo que te quedas frito. Pero a las 4-5 horas, hablo de las 2-3 de la mañana, te das cuenta que no estás sólo y que lo que parecía una rascada en la espalda de tu mujer, no es sino un escarabajo de los de la película de la Momia que está practicando trekking en tu espalda, y que parece estar haciendo señales a sus colegas en la arena (2 o tres más por ahí rondando) para que vengan por ese camino …. Arghhhh!!!!! El salto que doy es de Oro olímpico y me lo quito de un plumazo.


Tras este pequeño susto, me tapo con una manta que nos habían dado ya que hasta ese momento me había puesto sólo una sábana, y me la cierro a cal y canto como puedo (no se me vuelven a meter bichos, pero acabo durmiendo con un ojo abierto y otro cerrado). Marisol es bastante más lista y utiliza el saco sábana que nos compramos en Zaragoza, con lo cual duerme bastante bien, aunque también se percata de los escarabajos porque hacen un ruido bastante peculiar en la arena y pasan varias veces a lo largo de la noche cerca de nuestras cabezas.

Nos despertamos bastante pronto, con las sábanas empapadas en agua, por el efecto de la condensación que ocurre en el desierto y un poco de fresquillo. Vemos la salida del sol aunque para nuestra sorpresa está algo nublado; aún así la vista que tienes es preciosa y merece la pena verse.

Bueno, es tiempo de volver y continuar nuestro camino… la vuelta como no en camello, y nuestros glúteos odiándonos para el resto de la semana. La experiencia es sensacional por no decir irrepetible y por supuesto la volveríamos a hacer!! (con un saco - sábana y unos cojines en el culete mejor que mejor jejeje)

Jodhpur, la ciudad azul. Jaisalmer la ciudad dorada

Jodhpur se le conoce por “la ciudad azúl”, porque muchas de las casas que hay, sobre todo en la parte antigua tienen este color. Esto lo hacían para proteger a las casas de los insectos y para mantenerlas más frescas en verano.

En la visita a Jodhpur lo que más llama la atención es su fuerte (Fuerte Meherangarh), que se muestra imponente y dominando la ciudad. De hecho, se tienen unas vistas fantásticas a diversos puntos, aunque mención especial merecen el Jaswant Thanda (un mausoleo pegadito al Fuerte, y que consideran como un pequeño Taj Mahal, aunque nada más lejos de la realidad) y en el horizonte, al Sur, el palacio de la familia real de Jodhpur (el Palacio de Umaid Bawan).



De camino íbamos pensando que sería bastante difícil llegar a conquistarlo y luego efectivamente nos confirmaron que nunca llegó a ser dominado. Aunque por fuera casi parezca más un castillo de los que hay en España, cuando entras dentro se ve perfectamente el carácter Rajasthani, sobre todo por el trabajo que le hacían a la piedra para crear sitios donde las mujeres pudieran mirar sin ser vistas.


De la ciudad destacar los grandes mercados y bazares que hay al lado de la Torre del reloj que son muy interesantes pero como en el resto de ciudades y para ver los puestos, tienes que tener un ojo con los coches, tuc-tus, vacas… que pasan pegados a ti. Destacar una parte mucho más tranquila, de callejuelas estrechas donde los locales están comprando sus cosas y especialmente llamativos los puestos de especias, de legumbres, de hortalizas…pegados a esta torre.


De Jodphur hemos ido a Jaisalmer (la ciudad dorada), a unos 300km. Se encuentra en medio del desierto y es una ciudad pequeñita muy agradable ya que se puede ir andando a todos los sitios. Aquí también hay un fuerte dominando la ciudad pero en este caso, el fuerte está habitado, con templos, havelis y mucho comercio. Pasear por dentro está fenomenal porque los coches no pueden entrar así que es mucho más tranquilo, aunque en alguna calle estrechita te puedes encontrar alguna vaca que apenas te deja pasar (de hecho, una vaca casi nos atropella pero nos pusimos en plan toreros para sortearla). Lo más bonito de Jaisalmer es la piedra color oro que tienen la gran mayoría de sus construcciones, incluyendo el fuerte y unas cuantas havelis o casas con fachadas muy trabajadas.

En Jaisalmer conocimos a un grupo de chicas valencianas muy simpáticas que también estaban haciendo la vuelta al Rajasthan(alguna había estado hasta 4-5 veces ya por la India, con lo cual se movían como pez en el agua) y nos contaron que cuando les preguntaban a que se dedicaban (algo que te preguntan siempre que te registras en los hoteles) variaban su respuesta, pero desde horchatera, hasta folclórica y bailaora-cantaora …. Genial!!!!

jueves, 8 de octubre de 2009

Aspectos generales de la India

Después de hablar de tantas ciudades, fuertes, templos y palacios y como llevamos ya dos semanitas por aquí dando vueltas, vamos a contaros cuáles son nuestras primeras impresiones y lo que nos han ido contando de la India.

La India es inmensa y aunque eso lo sabe todo el mundo, nos ha sorprendido realmente las dimensiones que tiene. Los trayectos en tren pueden ser de más de 50 horas de viaje, p.e para un Delhi-Trivandrum (sur). Es cierto que los trenes son bastante lentos y paran frecuentemente, pero es que para cubrir esa misma distancia en avión, se necesitan más de 4 horas. Si se quisiera hacer por carretera igual se tardaba más de una semana… un día contaremos cómo son aquí las carreteras pero para hacerse una idea digamos que para unos 300km hay que contar con unas 6-7h.


La cantidad de habitantes que tiene también es llamativa y las ciudades son también gigantes. Cualquier ciudad de las que te encuentras en el camino, p.e aquí en Rajasthan, tiene de un millón de habitantes en adelante, siendo habituales las ciudades de 5-7 millones de personas. Luego está el caso de Delhi que según donde se consulte o a quién preguntes está en un rango entre 12 y 24 millones, así que los del censo digamos que andan un poco despistados.


Con las grandes distancias que hay obviamente tienen todo tipo de climas, temperaturas, naturaleza… pero en general tienen en común el monzón, que divide sus estaciones en dos, la seca y en la húmeda. Su dependencia del monzón es absoluta, lo que les juega muy malas pasadas porque hay años de mucha sequía en determinadas zonas lo que implica años muy malos para la agricultura, que es la principal fuente de ingresos del país. Fuera del monzón no suele ser habitual que llueva salvo alguna precipitación mínima, por eso las lluvias tan fuertes que están teniendo estos días les tiene totalmente desconcertados y dicen que es la primera vez en más de 50 años. La temperatura también les está volviendo un poco locos y es que ahora que estamos en Rajasthan a unos 40ºC tampoco es normal para este tiempo, donde esperarían tener unos 30ºC.

Otra cosa en común para toda la India es la hora. Curiosamente tres horas y media de adelanto respecto a la española (es el primer país en el que estamos que la diferencia no es en horas completas). Esto también tiene de peculiar que p.e en las islas de Andaman, que están muy al este, a las 4.30 am ya sea de día y a las 5pm de noche.


Las comidas nos imaginamos que variaran mucho en función de las distintas regiones. Por lo que hemos visto nosotros, lo más típico y que lo comen hasta en el desayuno es un plato que constaría de arroz, curri con vegetales y pan indio (p.e naan). En general son vegetarianos, los más religiosos no comen ni huevos ni prueban el alcohol. En ciudades sagradas para los hindús, como Pushkar, llevan un régimen vegetariano absoluto y ni siquiera en los hoteles se puede encontrar nada no vegetariano. En el resto de ciudades puedes encontrar de todo pero nunca ternera ni cerdo (ni siquiera en McDonalds). Nosotros nos hemos adaptado muy bien a estas comidas y nos gustan bastante. Otro día escribimos comidas con nuestros platos favoritos, pero hay unas cuantas que solemos repetir. En general aquí comen todo muy especiado y picante, pero en los restaurantes te lo suelen adaptar y no nos hemos encontrado hasta ahora ningún sitio donde no nos lo pudiéramos comer.

Respecto a la religión, también varían mucho los números que nos dicen, pero parece que un 60% serían hindús, unos 30% musulmanes y el resto de religiones varias. En principio conviven en armonía unas con otras, aunque también han tenido sus disputas en el pasado. La religión hindú se caracteriza entre otras cosas porque tienen muchísimos dioses, probablemente más de mil. Unos son aceptados por todos como Shiva, Vishnu y Brahma y otros dependen de las zonas. Los hindús, suelen ir a los templos a hacer ofrendas de flores y a rezar y cuando van les ponen un puntito rojo entre las cejas como que han estado en el templo. Lo del punto rojo también tiene más significados para las mujeres y por ejemplo un punto rojo y una raya hacia arriba significa que están casadas.

El tema de las castas, que en principio sigue vigente, no se hace fácilmente patente para el turista y en estos días no hemos podido observar diferencias ni sabríamos decir a que casta pertenece una persona u otra. Una cosa que si nos pareció curiosísima en relación a esto es que en los periódicos hay secciones extensísimas de matrimonios, es decir donde se buscan novias o novios. En cada anuncio se especifica la casta a la que se pertenece y se pone como es la novia o novio que se busca. Generalmente, de la misma casta, de buena familia, con x medidas y con x trabajo… leerlo es de lo más interesante!!

Para terminar y ahora sí que resumiendo muchísimo porque se podrían escribir libros sobre cómo es la India, decir que es un país fascinante donde la gente en general tiene muy buenos valores y uno se siente bastante seguro, pero que tiene una parte menos bonita y mucho más triste y es que el país por lo que nos han dicho tiene muchísimo dinero pero no lo invierte en desarrollo ni en la gente, con lo cual la gran mayoría de la gente es muy pobre y los salarios son muy bajos. Tienen como endémicas enfermedades que en la mayoría de países se han erradicado ya hace años. Tampoco hay educación gratis con lo que hay muchos niños que no pueden ir al colegio. En general también se ve todo bastante viejo y sucio y el tema de la recogida de basuras tampoco está muy al día. Tienen cortes de luz habituales y el agua caliente es casi un lujo, por no decir el agua corriente en algunas zonas rurales.



Lo que nos han dicho es que el país está cambiando a pasos agigantados hacia una occidentalización. Pero por lo que hemos visto hasta ahora, tiene que cambiar mucho para llegar a los niveles occidentales a los que estamos acostumbrados y sería muy difícil augurar cuánto tiempo les puede llevar. De cualquier forma es uno de los países con mayor potencial de crecimiento, no en vano es uno de los países BRIC, así que quién sabe si en unos añitos sufre un cambio radical y todo lo que estamos viendo y contando pasa a ser parte de la historia de este país…. Lo que sea que suceda, que sea para su bien!

martes, 6 de octubre de 2009

Nos adentramos en el Rajasthan: Udaipur y Ranakpur

Después del pequeño alto en Pushkar hemos emprendido camino a Udaipur, lugar emblemático y denominado de muchas formas: “La Venecia del Este”, “La ciudad sobre el lago” o algo menos romántico “La ciudad donde se rodó la película de James Bond: Octopussy” (de hecho es muy curioso que en muchos restaurantes y cafés locales todos los días sobre las 19:00 – 19:30 ponen esta película … es buena, pero tanto como para ponerla cada dos por tres no creo yo).

Lo más interesante de Udaipur se concentra alrededor del Lago Pichola: el City Palace, el Lake Palace (un hotelazo de lujo en medio del lago) y el Jag Mandir (otro palacio, pegado al Lake Palace). Visitamos el City Palace y un templo que está pegadito a éste (Jagdish Temple), además de callejear un poquillo. Tras esto, nos fuimos a uno de los lados del lago para ver el espectáculo del atardecer en Udaipur, todo ello aderezado con un arroz y unos noddles en uno de los restaurantes que mejores vistas tiene de la zona (Rte Ambrai)– tuvimos mucha suerte porque fue finalizar la cena y llegar al hotel, y cayó una tromba de agua brutal.


Al igual que otras ciudades de la India, Udaipur también tiene Gahts y la gente se concentra en estos al amanecer y atardecer. Como curiosidad, uno de los días coincidimos con un grupo de unas 40-50 personas concentradas en uno de los Gaths, y resulta que estaban celebrando que habían vuelto de peregrinación de Varanasi y estaban de fiesta, con charanga y todo!!Nosotros hemos estado alojados en un Haveli típico de Rajahstan al lado del lago Pichola reconvertido a hotel, la verdad que muy chulo, con una vista desde la azotea espectacular (Hotel Pichola Haveli). Un Haveli era antaño una casa de la gente más rica, generalmente mercaderes, y que consta de varios pisos todos muy decorados.

Ah! De Udaipur decir también que intentamos hacer Yoga, pero nos quedamos en el intento, porque cuando fuimos a un sitio que recomendaba nuestro libro y vimos al profesor de Yoga, por poco nos da un susto: parecía Don Pimpón pero resfriado, pues estaba todo el rato tosiendo…. Vamos, que tiramos la bomba ninja y pensamos que ya tendríamos tiempo de hacer yoga en otro sitio.

Tras Udaipur y rumbo a Jodhpur, del cual hablaremos en el siguiente post, hemos parado en Ranakpur, que está en un valle muy verde y donde hay una serie de Templos (Jain Temples) que nos han dado la impresión de ser muy parecidos a los templos de Cambodia de Angkor Wat por la parte de fuera y que el principal tiene todo el interior labrado en mármol y cuenta con más de 1400 columnas talladas, además de elefantes y deidades. La verdad que no esperábamos encontrar algo así y nos ha gustado un montón – quizás porque hemos podido verlo sin hordas de turistas, que han llegado casi una hora más tarde. Para entrar en los templos aunque las guías ponen que los turistas pueden entrar a partir de las 12, a las 11 ya puedes entrar y lo ves mucho más tranquilo.

domingo, 4 de octubre de 2009

Pushkar, un alto en el camino

Al llegar a Pushkar, tras unas tres horas de coche desde Jaipur, nos encontramos un pueblecito muy pequeño, en el que a diferencia de todos los lugares donde hemos estado hasta ahora en la India, se puede ir andando a todos los sitios, aunque eso sí, como en todos, sin aceras… compartiendo el mismo trocito de calle con los vendedores que te intentan llevar a sus tiendas, los coches, cientos de motos, bicis, rickshaws y cómo no, vacas que se pasean tranquilamente de un lado a otro sin que nadie las moleste; ah! y por si faltaba algo, también hay camellos, ya que es un sitio típico para excursiones con camellos y también te los encuentras por la calle.

Pushkar es un pueblo sagrado para los hindús, tiene más de 400 templos que se encuentran rodeando un lago, que para nuestra sorpresa… lo estaban drenando y removiendo toda la arena del fondo, con lo cual estaba sin agua!!!. Habíamos leído en la guía que han pasado muchos años sin agua por sequías pero que ahora por fin se había vuelto a llenar. Por lo visto, cada vez que llueve, se arrastraba mucha arena de las montañas y el nivel de residuos era tan alto que apenas había ya profundidad. Nos contaron que van a estar trabajando en esto unos 3 años así que posiblemente en los próximos años no se pueda admirar el reflejo de los templos sobre el lago y tendrán que posponer todos los baños purificadores que hacían desde los Ghats.

Aprovechando que estábamos en un sitio tranquilito y que en medio día estaba ya todo visto, decidimos dedicarlo a descansar. A la piscinita, a darnos paseos, a hacer alguna comprita (nos compramos los dos ropa tradicional india) y a cenar bien (encontramos un sitio perfecto llamado Raju, baratísimo y buenísimo en una terraza con vistas al no-lago).

Hablando con unas chicas de Australia, nos contaron que ellas solían ir vestidas con la ropa típica de las mujeres de aquí y que la gente lo apreciaba e incluso las trataban mejor en las tiendas. A mí ya se me había pasado por la cabeza pero no estaba segura como se lo tomarían si como ofensa o si les gustaría, pero con su recomendación decidí comprarme un sari* y ponérmelo. La verdad que con tanta tela se pasa algo de calor, pero claro, también es normal porque estábamos a 40º, aunque por lo demás la experiencia fue alucinante. Cada puesto que había en la calle te decían algo al pasar, a todo el mundo, hombres y mujeres les encantaba, todos decían que era muy bonito, que quedaba fenomenal… la verdad que para pasar desapercibida no es, porque por la tarde que no lo llevaba algunos me reconocieron y me preguntaron donde lo había dejado.

Además de pasearnos varias veces por el pueblo, unas llamando la atención más que otras, fuimos a iniciarnos en el mundo del yoga y dimos una clase de hora y media los dos con un hombre que lleva haciendo yoga casi desde que nació y que da unas clases geniales. No sé si será cierto, pero cada postura va bien para un tipo de dolencia y practicando al parecer puedes controlarlas. Tienen tratamientos de varios días combinando masajes y yoga para determinadas dolencias. Yo le dije que me dolían las cervicales y me hizo unos masajes en el dedo gordo de la mano que dolían un montón. Me dijo que si lo hacía todos los días en una semana se me habría pasado, así que voy a probar a ver si funciona, total no pierdo nada, sólo un pelín de daño en el dedo de vez en cuando!. Os dejamos una fotito de la clase de Yoga y el nombre del profesor por si alguien va a Pushkar ya que es altamente recomendable! (Dr. Kamal Pandey y su web es http://www.pushkar-yoga.com/)


*Ahora ya hay bastantes chicas jóvenes que visten como en occidente pero la mayoría de las mujeres todavía llevan la ropa tradicional, que la hay de dos tipos: el sari (una tela larga de unos 6 metros que se dobla en la cintura a modo de falda larga y se deja una parte para pasarla sobre el hombro, aunque luego lo llevan de formas muy variadas cubriendo también los dos hombros o incluso la cabeza y la cara. Además lo acompañan con un top de manga corta y que deja parte de la tripa visible). La otra opción es un salwar kameez (tres piezas, un blusón largo, unos pantalones y un pañuelo largo alrededor del cuello con las dos puntas hacia atrás).